Crónica de una depresión. (Parte 1)

Qué triste, qué triste es ver que cuando tú cambias todo por ella, ella te cambie con un pretexto muy tonto. Oh dolor mío, que una vez más entras en mi corazón, causando un vacío de desprecio y olvido. Me he acostumbrado a vivir en la tristeza y en el dolor de ver como mientras yo entrego todo, no recibo el mismo trato de la persona a la que más se ama y se entrega el alma, se desvive por su amor, se sacrifican momentos únicos solo por esa persona. Qué triste es ver que aquel corazón enamorado, sufre los golpes del desprecio y la arrogancia, la manera en la cual te patean y te mandan a un rincón, dejándote con la nula importancia que mereces. La lección que nunca aprenderé; jamas, jamas expreses tus sentimientos, mejor pudrete en silencio, llora, grita, exaltate, sufre en el llano dolor del desprecio. A la persona que más amas y por la cual pasas las noches en vela, a ella que prefiere salir con sus amigas a pasar una tarde a tu lado. A ella, que así como te da todo su amor, poco a poco va destruyendo tu corazón.